sábado, 7 de noviembre de 2015

Abracadabra



Todas hemos jugado a ser princesas alguna vez.
Las heroínas de nuestra infancia consiguieron sus mejores vestidos gracias a encantadoras hadas madrinas o brujas buenas. 

Dorothy en su sueño, con la ayuda de la bruja buena del norte, logró volver a casa gracias al glamour y la magia de sus zapatos rojos. Cenicienta se convirtió en princesa con carroza, vestido y zapatos de cristal de la mano de su hada madrina. Y Aurora, la bella durmiente, creció feliz junto a sus encantadoras hadas Flora, Fauna y Primavera, que confeccionaron para ella un maravilloso vestido cambiante de color al toque de sus varitas mágicas.